Dime,
¿Qué vamos a hacer con todo este amor?
¿Dónde puede caber?
¿Qué vamos a hacer con tanta dulzura?
¿Con tanta necesidad del otro?
Acariciándote tantas horas,
como nada,
sin más,
sólo por sentir tu piel.
Acariciándote tantas horas,
como si nada,
hablando de cualquier cosa.
Todo este amor,
toda esta dulzura,
todo este cariño,
que de pronto lo interrumpe
cualquiera de nuestra dos naturalezas salvajes,
cualquiera de nuestros lados pasionales.
Esa pequeña chispa que nos sobra para arder.
Y ardemos tanto que ya no sabemos
si estamos en el cielo o en el infierno.
Deja una respuesta