EL CAMINANTE

  • CINCUENTA Y CINCO

    Besar,

    besar(se),

    Besar(te),

    es cosa de dos, siempre.

    Me encanta hacerlo.

    La dulzura que me invade

    cuando empiezo a besarte.

    Esos,

    nuestros besos,

    me llevan lejos.

    Esas veces que

    tras un rato de dulzura,

    nos alejamos un poco,

    nos miramos y,

    sí,

    sonreímos los dos.

    Sonreímos con los ojos,

    con los labios,

    con el alma.

    Nos sonríe el amor.

    Otras,

    tantas otras,

    en las que notamos

    como nuestros besos

    traspasan el alma,

    llegan al corazón,

    y de ahí al estómago,

    a las rodillas.

    Y el fuego.

    cuando sentimos

    el roce de nuestros labios,

    éstos nos llevan

    a las pasiones más esenciales,

    a lo más vivo de nuestro ser.

    Directos,

    ya no es fuego,

    es pasión en estado puro.

  • CINCUENTA Y CUATRO

    Entraré antes que tú.

    Me recostaré en la cama

    y te esperaré.

    Quisiera verte llegar,

    recién de donde sea.

    Que me ignores,

    que sólo me mires.

    Y que lo hagas.

    Me gusta verte hacerlo.

  • CINCUENTA Y TRES

    Después de cinco años, este fin de semana he visitado Cuenca.

    ¡Para mí sigue siendo un lugar olímpico!

  • CINCUENTA Y DOS


    La poesía no tiene que ser drama, pero a menudo lo es porque el drama (conflicto, emoción intensa, lucha moral) es un motor poderoso para la expresión poética, conectando profundamente con el lector a través de la identificación humana, lo que se ve en géneros como la poesía dramática y en la exploración de temas universales como el amor, la pérdida o la existencia, que naturalmente generan tensiones y sentimientos profundos.

    GEMINI

  • CINCUENTA Y UNO


    Un centenar de días de rezarte, olvido.
    «Olvido nuestro
    que estás en el infierno alucinando
    ven a mí,
    aún me queda alguna botella.»
    Ven, porque verás…
    Conseguí
    25 euros por la alianza de sumisión
    y un llanto al verla irse.
    Y todo
    para comprar una botella más,
    que junto a unos pocos ahorros
    fueron cien botellas en cien días.
    Cien veces consecutivas sin obtener
    respuesta,
    Sin escuchar la voz
    que desterré 
    bien al fondo de
    todos los recuerdos.
    Toda una centena
    de jugar un solitario
    al scrabble con los pedazos de corazón
    que no se perdieron cuando te fuiste
    de esta casa
    destartalada en donde
    muero atravesado
    por un «¿es todo cierto o es un sueño?»

    Cien insufribles noches de
    aplastarme las sienes
    contra la misma almohada de escarcha,
    de desmenuzar a Kafka,
    de saborear a Lorca
    y de despertarme
    pensando
    en todos los putos años que malgasté leyendo poesía.

  • CINCUENTA

    Me debato como responder a la traición, si con la cabeza o con el corazón.

    Si respondo con el corazón disfrutaré de la venganza, pero será un placer efímero.

    Si respondo con la cabeza no sentiré el éxtasis del momento, pero las cartas jugarán a mi favor.

    Cabeza o corazón, ¿Cuál debe ser mi decisión?

  • CUARENTA Y NUEVE

    Lucía, llevaba mis viejos 501, camisa oscura y aquellas zapatillas que dijiste que te gustaban. Lo de siempre para ir donde siempre y hacer lo de siempre. Y es que no estabas en la ciudad. Me debatía entre releer La conjura de los necios o ir a donde los clones. Así que me decidí por lo segundo.

    Humo, luces psicodélicas, mis amigos, algo llamado música, los clones, un juego de dardos, camareras de buen ver y mejor catar, servicios denunciables, vasos, petas –divinos petas-, taburetes, mono en la puerta, más petas, alcohol… y Javi. Me cae bien Javi. Apenas habla, así que no molesta.

    Havana 7, hielo, taburete, peta rulado y me dedico a ellos. A observarles. Me gusta hacerlo, me hace bien. Y es que en esos momentos pienso en lo afortunado que soy, que soy un tipo con suerte; que él –ya sabes quien es él- es un tipo con suerte. Y es que tú no eres un clon. De lo contrario no me gustarías, ¿Verdad?

    Otro havana 7, hielo diferente, el mismo taburete y uno rulado de no sé quien. Y la Esther que me habla pero no la escucho.

    Pienso en ti, Lucía. Ya dudo de si el taburete es el mismo, el hielo está reciclado, de si el Havana se escribe con v o con b o de si el peta es mío. Y ya empiezo a pensar que mis colegas han sido abducidos y devueltos en fracciones de segundo convertidos en unos clones más. Cientos de clones rodeándome y moviéndose al mismo ritmo, vestidos iguales y vomitando las mismas babas.

    Ella al fondo, donde la barra pierde su lógica y toma un nuevo camino. Y mi mirada sorprendida al ver a alguien diferente. Ya no sé ni cual es mi taburete, donde dejé el Havana 7 y si me chupé los hielos.

    – Tú no eres un clon.

    – No. A él no le gusta. ¿Lo enciende tú o lo enciendo yo?

    – ¿Quién es él?

    – Poco importa, aquí no está.

    – Cierto. Tampoco está Lucía

  • CUARENTA Y OCHO

    La

    verdad

    es

    que

    quiero

    escribir

    tu

    cuerpo

    interminable.

  • CUARENTA Y SIETE

    Tenemos muchas formas de besarnos.

    Tantas como veces lo hacemos.

    Cada vez,

    cada vez que me acerco a ti,

    es como si fuera la primera.

    Es la misma sensación.

    Y es tremenda.

    Es como descubrirte de nuevo.

    Y no me canso de hacerlo.

    Viviría alli,

    cobijado entre tus labios.

    Mecido por ti.

  • CUARENTA Y SEIS

    Todo es temporal.

    Si las cosas van bien disfrútalas porque no durarán para siempre.

    Si van mal, no te preocupes, no van a durar para siempre tampoco.