Un centenar de días de rezarte, olvido.
«Olvido nuestro
que estás en el infierno alucinando
ven a mí,
aún me queda alguna botella.»
Ven, porque verás…
Conseguí
25 euros por la alianza de sumisión
y un llanto al verla irse.
Y todo
para comprar una botella más,
que junto a unos pocos ahorros
fueron cien botellas en cien días.
Cien veces consecutivas sin obtener
respuesta,
Sin escuchar la voz
que desterré
bien al fondo de
todos los recuerdos.
Toda una centena
de jugar un solitario
al scrabble con los pedazos de corazón
que no se perdieron cuando te fuiste
de esta casa
destartalada en donde
muero atravesado
por un «¿es todo cierto o es un sueño?»
Cien insufribles noches de
aplastarme las sienes
contra la misma almohada de escarcha,
de desmenuzar a Kafka,
de saborear a Lorca
y de despertarme
pensando
en todos los putos años que malgasté leyendo poesía.
Deja una respuesta