Besar,
besar(se),
Besar(te),
es cosa de dos, siempre.
Me encanta hacerlo.
La dulzura que me invade
cuando empiezo a besarte.
Esos,
nuestros besos,
me llevan lejos.
Esas veces que
tras un rato de dulzura,
nos alejamos un poco,
nos miramos y,
sí,
sonreímos los dos.
Sonreímos con los ojos,
con los labios,
con el alma.
Nos sonríe el amor.
Otras,
tantas otras,
en las que notamos
como nuestros besos
traspasan el alma,
llegan al corazón,
y de ahí al estómago,
a las rodillas.
Y el fuego.
cuando sentimos
el roce de nuestros labios,
éstos nos llevan
a las pasiones más esenciales,
a lo más vivo de nuestro ser.
Directos,
ya no es fuego,
es pasión en estado puro.
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