CINCUENTAICINCO

Besar,

besar(se),

Besar(te),

es cosa de dos, siempre.

Me encanta hacerlo.

La dulzura que me invade

cuando empiezo a besarte.

Esos,

nuestros besos,

me llevan lejos.

Esas veces que

tras un rato de dulzura,

nos alejamos un poco,

nos miramos y,

sí,

sonreímos los dos.

Sonreímos con los ojos,

con los labios,

con el alma.

Nos sonríe el amor.

Otras,

tantas otras,

en las que notamos

como nuestros besos

traspasan el alma,

llegan al corazón,

y de ahí al estómago,

a las rodillas.

Y el fuego.

cuando sentimos

el roce de nuestros labios,

éstos nos llevan

a las pasiones más esenciales,

a lo más vivo de nuestro ser.

Directos,

ya no es fuego,

es pasión en estado puro.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *