Ayer bajé al infierno.
Billete de ida y vuelta,
tan solo por saludar.
Allí estaban
el Pono,
el Duque,
el Nene,
sentados en el banco de un parque
como en el que nos sentábamos
en la calle de la fuente.
– Tío, Os Resentidos lo peta.
– Qué dices, pringao? Quienes molan son Ilegales.
Y como expertos de todo y de nada
enlazaban los temas del aquí y del allá.
Pono,
Duque,
Nene,
que mal caballo os descabalgó
y os hizo inmortales en mis recuerdos.
A veces, muchas veces,
me pregunto porqué yo nunca
me metí en vena el jaco;
porqué el polvo ocre
no me quiso de compañero.
– Fin de las visitas.
Con el billete de vuelta en la mano
les miro mientras me alejo
pensando en todo lo que ha ocurrido
durante los años que he vivido y ellos no.
Y si alguna vez seré inmortal
en los recuerdos de alguien.
