¿Por qué sucede siempre que toda gran historia de amor que se precie debe acabar en tragedia?
en esta
herida
todos
los días
Dios
introduce
su dedo
GUSTABO BORGA
¿Por qué sucede siempre que toda gran historia de amor que se precie debe acabar en tragedia?
en esta
herida
todos
los días
Dios
introduce
su dedo
GUSTABO BORGA
El príncipe azul se fue de copas con Shrek. Pillaron una de mil demonios y, sin saber muy bien lo que hacían, se alistaron a la legión extranjera francesa. Antes de que se dieran cuenta estaban embarcados en un buque de guerra rumbo a Dahomey, donde nada bueno les podía esperar. Una vez allí, y conscientes de su error, se largaron a la primera posibilidad que les brindó una noche estrellada de septiembre; se adentraron en el continente y su huella aún se puede ver por Togo, Nigeria o Burkina Faso.
Tiempo después supe de ellos, se habían asentado junto a una comunidad que vivía a orillas del Níger. Según cuentan, encontraron a una nativa de anchas caderas, inquietantes valles y profunda mirada. Lo que ya no os puedo decir es con cuál de los dos se quedó, si es que eligió. Como bien dice José Manuel Casañ en El Viajero, “Hay secretos que son secretos y no los voy a contar”.
Yo, en cambio, me quedé aquí, y hace tiempo que dejé de buscar a mi Caperucita. Amigo lobo me contó que un buen día se pintó los labios de rojo carmesí, se subió las enaguas, se tatuó una esperanza en una nalga y decidió cruzar el río para correr aventuras dios sabe donde. La hubiese seguido al enterarme de ello, pero siempre tuve claro que las quimeras, quimeras son. Así que decidí seguir mi camino tarareando aquella vieja canción basada en Chopin de Pink Martini, y sentir como la brisa fresca me acaricia el rostro al caminar. Porque… lo demás, está de más.

Anochece. Desde mi ventana me siento el capitán de un barco que ya navega con rumbo fijo. Sin otro destino que no sea el de atravesar las aguas por placer. El agua -vida- me rodea y siento como sus leves olas mecen la serenidad de este momento buscado y ansiado durante meses y meses.
No vuelvo a ser yo puesto que en realidad estoy siendo una versión mejorada de mi yo. He de dar las gracias a quien me ha hecho mejor; su puñal derramó sangre de la que brotaron mariposas. Mariposas que vuelan mientras sonrío y pienso… ¡De menuda me libré!
El agua, las olas, las aves que vuelven a su guarida nocturna. Cabriola haciéndose la despistada, Tirana buscando sin cesar presas que nunca alcanzará, y Bruno, el bueno de Bruno, tumbado con la tranquilidad de quien nada teme. Bruno, amigo, cuánto estoy aprendiendo de ti.
Pronto oscurecerá pero mi luz brilla como hace tiempo que no lo hace. Ya no hay noche, ya no hay miedo, ya no hay llanto ni rabia. Sólo luz. Y encenderé la chimenea y me pondré a leer mientras hago tiempo para cenar.
Están siendo maravillosas estas vacaciones que hace años que no tenía. Y pienso… tengo ganas de verte. No sé porqué, pero me hace ilusión verte. Queda poco.
Nada me retuvo. Me liberé y fui.
Hacia placeres que estaban
tanto en la realidad como en mi ser,
a través de la noche iluminada.
Y bebí un vino fuerte, como
sólo los audaces beben el placer.
KAVAFIS
Y pasó la noche y acabó el placer.
Llegó el día, un día como el de ayer.
Y llegará otro día, y más días
hasta el final de tu vida.
Tan sólo te queda el ardor del vino,
un ardor que siempre te acompañará.
No vistas de épica beber ese vino fuerte
si antes no dijiste adiós.
Está servido en la copa
de la mentira y la traición.
Condenada por los siglos de los siglos,
por no saber que la audacia no
se sostiene sobre la traición.
Los audaces nunca atacaron por la espalda
al confiado; los audaces van de frente.
Condenada por los siglos de los siglos,
amén.
No quiero más dramas en mi vida
Sólo comedias entretenidas
Así que no me vengas con historias de celos
Llantos y tragedias, no
Si me llamas para lo de siempre
No te molestes
No me interesa ya
Lo repito, por si no lo entiendes
Me cansa estar triste
Y no me compensa más
He decidido enterrar el dolor y la pena
Voy a olvidarme de los problemas
No quiero más dramas en mi vida
Sólo comedias entretenidas
Así que no me vengas con historias de celos
Llantos y tragedias, no
¿Qué más da?
Si todo es mentira
¿Qué más da?
Deja que me ría
¿Qué más da?
Si al final el día
¿Qué más da?
Va a acabar, igual
Deja de quejarte sin descanso
Es aburrido
Y, ¿de qué sirve?
Piensa que el futuro sigue en blanco
Que nada está escrito
Que todo es posible
He conseguido borrar de un plumazo las fobias y manías
Ha sido fácil
Son tonterías
No quiero más dramas en mi vida
Sólo comedias entretenidas
Así que no me vengas con historias de celos
Llantos y tragedias, no
¿Qué más da?
Si todo es mentira
¿Qué más da?
Deja que me ría
¿Qué más da?
Si al final el día
¿Qué más da?
Va a acabar igual
No quiero más dramas en mi vida
Sólo comedias entretenidas
Así que no me vengas con historias de celos
Llantos y tragedias, no
¿Qué más da?
Si todo es mentira
¿Qué más da?
Deja que me ría
¿Qué más da?
Si al final el día
¿Qué más da?
Va a acabar igual
No quiero más dramas en mi vida
FANGORIA
Te dejaste las llaves en la puerta
la olla en el fogón
tu canción favorita
y los perros a los que tanto querías.
Olvidaste las fotos de los tuyos
las gafas de lectura
tus juguetes
y aquella falda que llevabas cuando te conocí.
Renunciaste a los amaneceres naranja
al vuelo de las aves
a la brisa
y al arcoíris con la lluvia.
Traicionaste los besos
las miradas
las caricias
y las palabras.
Tan solo te llevaste una cosa.
La nada.
Porque eres nada,
y vuelves a la nada.
Adiós, adiós.
FELICIDADES! FELICIDADES!
FELICIDAAAADESSSSSS!!!
Ahora voy a ser sincero
Estuve tiempo sin querer jugar
Encerrado en mi agujero
Ya solo quería disparar
Con la cara en la pared
Nada sale bien
Tuve que decir adiós
Tuve que aprender
Y ahora enciendo un cigarrillo
Y aspiro hasta el final
No me importa si está bien
No me importa si está mal
Tengo abiertas las ventanas
Y dejo el aire entrar
Tengo ganas de abrazarte
Tengo ganas de llegar al final
Demasiados caramelos
Demasiada gente en el lugar
Cosas rotas por el suelo
Demasiada mierda que tragar
Ya no quiero a nadie aquí
Desapareced
Hoy me voy a caminar
Hoy me encuentro bien
Y ahora enciendo un cigarrillo
Y aspiro hasta el final
No me importa si está bien
No me importa si está mal
Tengo abiertas las ventanas
Y dejo el aire entrar
Tengo ganas de abrazarte
Tengo ganas de llegar al final
No más despedidas, no más situaciones
No más ceniza en los colchones
Mírate en el espejo y dime
Si esto es lo que quieres ser, ¡ah, no!
Con la cara en la pared
Nada sale bien
Tuve que decir adiós
Tuve que aprender, aprender
Y ahora enciendo un cigarrillo
Y aspiro hasta el final
No me importa si está bien
No me importa si está mal
Tengo abiertas las ventanas
Y dejo el aire entrar
Tengo ganas de abrazarte
Tengo ganas de llegar al final
Al final
COQUE MALLA
Hoy voy a empezar a construir
La casa donde estaré
Para toda la vida
Voy a recorrer esta ciudad
Voy a llegar hasta el mar
El mar me cura la herida
Y voy a saltar
Voy a nadar hasta otro lugar
Para toda la vida
COQUE MALLA
El cielo está plomizo y ha empezado a llover. Es curioso, una frase hecha, que he repetido tantas veces, y de repente, hoy, me he dado cuenta que sí, que su color es el del plomo. Y me he extasiado al verlo. Siempre le di valor al acero, me gustaba como analogía para referirme a otras cosas, pero hoy descubrí el plomo. Y me gusta. Es pesado, denso, auténtico, misterioso. No brilla como el acero, es mate. No reluce, no es admirable. Pero es auténtico, primario, real.
Llueve. Ni mucho ni poco. Las gotas caen de lado, hacia el mar, como queriendo escapar para fundirse todas juntas entre las aguas del Mediterráneo. Es una lluvia uniforme, las gotitas son iguales dejándose caer pausadamente hacia un destino buscado. Y protegidas por el plomo, por un cielo que parece decirles hoy sois vosotras las estrellas. Brillad como ellas mientras me apago como apagado es el plomo. Y la gente está asustada, recuerda lo que ocurrió hace un año con la lluvia. Pero yo me encuentro bien. Por fin he logrado encontrar la senda que me lleve a la paz que no tenía desde hace meses. Y sé que tengo la sonrisa triste, porque encontrar el camino de la paz no significa encontrar el camino de la felicidad. Pero… ¿Quién desea sentir felicidad cuando por fin siente paz?
Saco la mano por la ventana
y las gotas rozan mis dedos,
Resbalando por ellos
para después de empaparme
seguir su camino.
Siento su caricia,
tan lejos de otras caricias.
Y mi sonrisa es de plomo,
no de acero.
Pero por fin siento paz.
A la vida guiara constantemente
ante el paso imperturbable, está el reloj.
Bajo las mismas razones, pertinentes
El viajero, conociendo, la ciudad
Cabe ver la noche, el sol y tierra extraña
Con la firme persistencia como pies
Contra la luz pegajosa y aledaña
El viajero conociendo la ciudad
De su vía ha extraído la arrogancia
Desde luego su camino es poseer
En su ruta no hay inercia, e ignorancia
El viajero asimilando la ciudad
Ciudad, y otra ciudad
Gastando su inquietud
Comprando libertad
Cuando el bolsillo le da…
Entre risas, añoranzas y recuerdos
Hacia cada sensación que conocer
Hasta la última aventura exprime cuerdo
El viajero asimilando la ciudad
Para que no caiga el sueño adocenado
Por qué nuevas posiciones correrá
Según controle el viento racheado
El viajero abandona la ciudad
Ciudad, y otra ciudad
Gastando su inquietud
Comprando libertad
Cuando el bolsillo le da
Vino, tabaco y caramelos
Vino, tabaco y caramelos
Y un caramelito
O una chocolatina
O un poquito gasolina
Para que me ande el carrito
Y si tu quieres te invito
Por el campo a pasear
O Bien nos vamos al mar
Que ahí me espera un barquito
De vela porque soy el capitán
Que vengan, vengan
Te digo, digo, digo
Vamos a gozar
Arriba
Y conoció a una muchacha
Que era como una piragua
Que nadaba entre dos aguas
Y se las daba de macha
Y bailando una guaracha
Se fue quitando el vestido
Pero llego su marido
Que estaba cortando caña
Y se vinieron pa España
Si bien lo tengo entendido
Y recorrió muchas millas
Por eso sabe que vive
Estuvo por el caribe
Y recorrió las Antillas
Y me conto maravillas
De viajes por tierra y mar
Yo no hacia mas que escuchar
Con un profundo respeto
Secretos que son secretos
Y no los voy a contar
Vino, tabaco y caramelos
Para el viajero
El caramelito
Ese poquito de vino que quita la pena
Del purito, purito, purito, purito, purito
Que yo no puedo mirarlo
Que yo no puedo aguantarlo
Que yo no puedo, no quiero,
No puedo, no quiero, no quiero, no puedo
Sin temer, presagio alguno desgraciado
Sopena como inocua realidad
Sobre la luz encarnada hierve el hielo
Tras la pista, siempre existe, su verdad
Ciudad y otra ciudad
Gastando su inquietud
Comprando libertad
Cuando el bolsillo le da…
JOSE MANUEL CASAÑ