VEINTIUNO

Nada me retuvo. Me liberé y fui.

Hacia placeres que estaban

tanto en la realidad como en mi ser,

a través de la noche iluminada.

Y bebí un vino fuerte, como

sólo los audaces beben el placer.

KAVAFIS

Y pasó la noche y acabó el placer.

Llegó el día, un día como el de ayer.

Y llegará otro día, y más días

hasta el final de tu vida.

Tan sólo te queda el ardor del vino,

un ardor que siempre te acompañará.

No vistas de épica beber ese vino fuerte

si antes no dijiste adiós.

Está servido en la copa

de la mentira y la traición.

Condenada por los siglos de los siglos,

por no saber que la audacia no

se sostiene sobre la traición.

Los audaces nunca atacaron por la espalda

al confiado; los audaces van de frente.

Condenada por los siglos de los siglos,

amén.

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