DIECINUEVE

Te dejaste las llaves en la puerta

la olla en el fogón

tu canción favorita

y los perros a los que tanto querías.

Olvidaste las fotos de los tuyos

las gafas de lectura

tus juguetes

y aquella falda que llevabas cuando te conocí.

Renunciaste a los amaneceres naranja

al vuelo de las aves

a la brisa

y al arcoíris con la lluvia.

Traicionaste los besos

las miradas

las caricias

y las palabras.

Tan solo te llevaste una cosa.

La nada.

Porque eres nada,

y vuelves a la nada.

Adiós, adiós.

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