Te dejaste las llaves en la puerta
la olla en el fogón
tu canción favorita
y los perros a los que tanto querías.
Olvidaste las fotos de los tuyos
las gafas de lectura
tus juguetes
y aquella falda que llevabas cuando te conocí.
Renunciaste a los amaneceres naranja
al vuelo de las aves
a la brisa
y al arcoíris con la lluvia.
Traicionaste los besos
las miradas
las caricias
y las palabras.
Tan solo te llevaste una cosa.
La nada.
Porque eres nada,
y vuelves a la nada.
Adiós, adiós.
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