Debería enviar a la mierda al loquero
y abrazar a la liberadora absenta.
Me engañó -otro más- .
Sus pastillas no me hacen olvidar
lo que por necio perdí.
Mentira.
Tiraré a las ratas sus píldoras de tahúr
y volveré a abrazar la absenta.
Y brindaré con las estrellas y las nubes,
y danzaré por toda la era
mientras cortejo a la muerte.
Para una vez vaciada la botella y vaciado yo,
tumbarme y resollar como un cerdo
esperando el último jadeo.
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