Después de cinco años, este fin de semana he visitado Cuenca.
¡Para mí sigue siendo un lugar olímpico!
Después de cinco años, este fin de semana he visitado Cuenca.
¡Para mí sigue siendo un lugar olímpico!
La poesía no tiene que ser drama, pero a menudo lo es porque el drama (conflicto, emoción intensa, lucha moral) es un motor poderoso para la expresión poética, conectando profundamente con el lector a través de la identificación humana, lo que se ve en géneros como la poesía dramática y en la exploración de temas universales como el amor, la pérdida o la existencia, que naturalmente generan tensiones y sentimientos profundos.
GEMINI
Un centenar de días de rezarte, olvido.
«Olvido nuestro
que estás en el infierno alucinando
ven a mí,
aún me queda alguna botella.»
Ven, porque verás…
Conseguí
25 euros por la alianza de sumisión
y un llanto al verla irse.
Y todo
para comprar una botella más,
que junto a unos pocos ahorros
fueron cien botellas en cien días.
Cien veces consecutivas sin obtener
respuesta,
Sin escuchar la voz
que desterré
bien al fondo de
todos los recuerdos.
Toda una centena
de jugar un solitario
al scrabble con los pedazos de corazón
que no se perdieron cuando te fuiste
de esta casa
destartalada en donde
muero atravesado
por un «¿es todo cierto o es un sueño?»
Cien insufribles noches de
aplastarme las sienes
contra la misma almohada de escarcha,
de desmenuzar a Kafka,
de saborear a Lorca
y de despertarme
pensando
en todos los putos años que malgasté leyendo poesía.
Me debato como responder a la traición, si con la cabeza o con el corazón.
Si respondo con el corazón disfrutaré de la venganza, pero será un placer efímero.
Si respondo con la cabeza no sentiré el éxtasis del momento, pero las cartas jugarán a mi favor.
Cabeza o corazón, ¿Cuál debe ser mi decisión?
Lucía, llevaba mis viejos 501, camisa oscura y aquellas zapatillas que dijiste que te gustaban. Lo de siempre para ir donde siempre y hacer lo de siempre. Y es que no estabas en la ciudad. Me debatía entre releer La conjura de los necios o ir a donde los clones. Así que me decidí por lo segundo.
Humo, luces psicodélicas, mis amigos, algo llamado música, los clones, un juego de dardos, camareras de buen ver y mejor catar, servicios denunciables, vasos, petas –divinos petas-, taburetes, mono en la puerta, más petas, alcohol… y Javi. Me cae bien Javi. Apenas habla, así que no molesta.
Havana 7, hielo, taburete, peta rulado y me dedico a ellos. A observarles. Me gusta hacerlo, me hace bien. Y es que en esos momentos pienso en lo afortunado que soy, que soy un tipo con suerte; que él –ya sabes quien es él- es un tipo con suerte. Y es que tú no eres un clon. De lo contrario no me gustarías, ¿Verdad?
Otro havana 7, hielo diferente, el mismo taburete y uno rulado de no sé quien. Y la Esther que me habla pero no la escucho.
Pienso en ti, Lucía. Ya dudo de si el taburete es el mismo, el hielo está reciclado, de si el Havana se escribe con v o con b o de si el peta es mío. Y ya empiezo a pensar que mis colegas han sido abducidos y devueltos en fracciones de segundo convertidos en unos clones más. Cientos de clones rodeándome y moviéndose al mismo ritmo, vestidos iguales y vomitando las mismas babas.
Ella al fondo, donde la barra pierde su lógica y toma un nuevo camino. Y mi mirada sorprendida al ver a alguien diferente. Ya no sé ni cual es mi taburete, donde dejé el Havana 7 y si me chupé los hielos.
– Tú no eres un clon.
– No. A él no le gusta. ¿Lo enciende tú o lo enciendo yo?
– ¿Quién es él?
– Poco importa, aquí no está.
– Cierto. Tampoco está Lucía
La
verdad
es
que
quiero
escribir
tu
cuerpo
interminable.
Tenemos muchas formas de besarnos.
Tantas como veces lo hacemos.
Cada vez,
cada vez que me acerco a ti,
es como si fuera la primera.
Es la misma sensación.
Y es tremenda.
Es como descubrirte de nuevo.
Y no me canso de hacerlo.
Viviría alli,
cobijado entre tus labios.
Mecido por ti.
Todo es temporal.
Si las cosas van bien disfrútalas porque no durarán para siempre.
Si van mal, no te preocupes, no van a durar para siempre tampoco.
Sí, déjame ser dulce contigo.
Ni quiero herir,
ni compartir,
ni exhibir;
te lo diré a ti y aquí.
Cierro los ojos mi cuerpo tiembla
y despacio empieza a aparecer tu imagen,
tus manos en mi cuerpo,
tus ojos en los míos subiéndome al cielo y más.
Me encojo,
es dolor,
dolor de saber que imagino y no vivo.
Mi mente en blanco,
mi mente tiembla y despacio empiezo a recordarte,
tus palabras,
tus sonidos,
tus gestos,
tus atenciones .
Y viajo más allá de los viajes.
me encojo,
es dolor,
dolor de saber que hiero.
Mi alma en paz,
se recoge,
despacio te vive,
tus intenciones,
tus protecciones,
tus calideces.
La armonía más allá de la armonía
me oprime,
no respiro,
es dolor,
el dolor de saber que marco.
Nadie ha de esperar a nadie.
JOHNNY: ¿A cuántos hombres has olvidado?
VIENNA: A tantos como tú mujeres aún recuerdas
JOHNNY: ¡No te vayas!
VIENNA: No me he movido.
JOHNNY: Dime algo bonito.
VIENNA: Claro. ¿Qué quieres que te diga?
JOHNNY: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años.
VIENNA: Te he esperado todos estos años.
JOHNNY: Dime que habrías muerto si yo no hubiera vuelto.
VIENNA: Habría muerto si tú no hubieras vuelto.
JOHNNY: Dime que me quieres todavía, como yo te quiero.
VIENNA: Te quiero todavía, como tú me quieres.
JOHNNY: Gracias. Muchas gracias.
JOHNNY GUITAR. NICHOLAS RAY