| Hoy me hubiese gustado que despertara antes que yo, que me hubiera imaginado que una sonrisa se hubiera dibujado en su rostro. Que se hubiese girado lentamente, que hubiese apoyado su codo sobre la cama y su cabeza sobre su mano. Y que, sin dejar de mirarme, hubiese dibujado mi contorno con su índice, mirando hacia ninguna parte. En ese momento yo sabría que debo conocerla. |
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